El significado filosófico-espiritual de la canción del Koala
Parece ser que el post con el vídeo de “Opá, yo viacé un corral” ha sido un gran éxito (cosa que no me imaginaba) y he recibido casi 200 visitas via google. Muchas gracias a todos los que me habéis visitado y espero que regreséis pronto. En agradecimiento a la acogida que ha tenido el post, quisiera comentaros mi opinión sobre dicha canción.
Algunas personas, como Pelimetal o Manz opinan que la canción no tiene mucha chicha y he leido comentarios de gente que cree que esta cancion es flor de un día y que no durar. En mi opinión, la acogida que tenga la canción entre el público me es, en parte, indiferente. Todos sabemos lo que ha pasado con canciones como el Aserejé o la Macarena, que han dado la vuelta al mundo, y no es que destaquen mucho por la profundidad de sus letras, que digamos… Sin embargo que la diferencia con ésta canción reside precisamente en que la letra invita en cierto modo a una reflexión (tanto es así que estoy dedicando un post íntegramente a ello).
Para empezar el cantante deja claro cual es su sueño: hacer un corral, y nos hace participes de su ilusión por conseguirlo además de demostrar la naturaleza de sus intenciones. Se ve claro en el video el cariño que le tiene a los animalillos. Esta claro que el protagonista va a luchar por conseguir lo que se propone, que para él es su meta más importante, y para ello se pone manos a la obra y busca todos los materiales que necesitará, lo tiene todo preparado. Pero no se pone de cabeza a trabajar sin antes hacer algo muy importante: pedirle permiso al Padre… Se le ve mayorcito, pero aún así él pide permiso para realizar su mayor deseo aunque deja patente que no cejará hasta conseguirlo. Además se ofrece a ayudar a su padre en lo que necesite para conseguir su aprobación. Decidme que no es un buen hijo.
Fuera de la coña de lo gracioso que me parece el video y la manera de hablar del muchacho, creo que la letra es humilde y a la vez optimista. Nadie debe dejar de luchar por cumplir sus sueños pero para conseguirlo no se debe tampoco pasar por encima de nadie. Hay que ser justo con lo que le rodea a uno, pero también con uno mismo.



La canción es increible. REpresenta la gracia de la gente del campo. Las ilusiones profundas de la gente de sierra de Cadiz.
Viva Cádiz y su gente.